Así estoy mirando la nueva actualización de la identidad de Google.

A ver, siempre existe esa resistencia natural a lo que ya estamos habituados, pero esta vez, a nivel personal, me pareció bastante fea.

Volvió el degradé y aparecieron desequilibrios raros (como en el ícono de Sheets). No sé, no me cierra por ningún lado. Obviamente hay un equipo profesional enorme detrás —no creo que Google le deje su imagen a cualquiera—, pero más allá de los gustos, no me pareció una evolución. Se alejaron bastante de la tendencia que venían marcando: simplificar, ser más sobrios y funcionales.

Capaz era lo que buscaban, lo que pedía el brief: ir por una propuesta arriesgada. Si no fue así… ¿estamos a tiempo de dar marcha atrás?